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viernes, 20 de enero de 2012


 “La Experiencia Cooperativa de Mondragón: génesis, evolución histórica y principales fundamentos”

Decálogo de ideas básicas sobre la esencia de la identidad cooperativa

I.    “Creación de una comunidad respetuosa con la dignidad humana”
La relación entre persona y comunidad es un elemento básico en el ideario de los orígenes de la cooperativa y que se mantiene con todo su vigor en la actual experiencia socioeconómica. La persona crece en comunidad “no contra otros, sino con otros” y es a través de ella, desde donde unen sus fuerzas para buscar soluciones a los problemas que les afectan.

II.    “El paradigma democrático significa organizar la vida de las personas desde la soberanía de las personas”
La Asamblea General conformada por la totalidad de los socios y con la máxima de una persona un voto, es imprescindible siempre que sus miembros se sientan participantes activos e involucrados. Para ello deben contar con el compromiso con la materia.
Para una buena organización debemos integrar las dos partes importantes del esquema interno. Por un lado la socioestructura, con un carácter institucional y político, desde donde se decida el rumbo hacia dónde queremos ir. Por otro lado, la tecnoestructura, con un carácter más técnico, que sea la forma de gestionar. De una manera más teórica podríamos decir que se trata de gestionar la realidad, impulsados hacia una utopía.

III.    “La participación en la gestión complementa la participación institucional, en una concepción conjunta”.
La parte dónde recae el peso económico de nuestras cooperativas, está en el plano técnico o tecno-estructura. Por lo tanto, no debemos obviar la importancia puesto que es imprescindible para la supervivencia. La implementación de programas de participación, hacen que el socio se sienta más activo en el proyecto. Hay que conseguir integrar unidades de gestión que puedan tener una visión global y que contribuyan en ella.
Se trata por tanto, de dar pasos hacia una participación integral profundizando en la coherencia cooperativa global sobre dos ejes principales: por un lado, integrar la participación en el puesto de trabajo y la participación institucional y por otro, desarrollar el sentido social colectivo orientándolo a un proyecto social.

IV.     “La vitalidad y el buen funcionamiento de los órganos sociales es un buen indicador de la salud democrática de las cooperativas”
Como reflejo de una sociedad en decremento de interés por la actividad democrática, nos encontramos en un momento de cuestionamiento y falta de interés por los órganos sociales. Es necesario ahondar en el estudio de las pautas de participación institucional tanto para introducir nuevos mecanismos participativos como para fortalecer los cauces existentes, en consonancia con los ritmos y formas de trabajo actuales. Los órganos sociales deben ser los medios catalizadores de las necesidades e inquietudes de la cooperativa, por lo que tenemos que estar siempre dispuestos a participar de una manera activa en ellos para poder mantener el equilibrio  en el esqueleto cooperativo
V.     “Trabajo y capital”
Consideración del trabajo como principal factor transformador de la naturaleza, sociedad y del propio ser humano. Es un valor en sí mismo, imprescindible para la sostenibilidad de la experiencia cooperativa. Por lo tanto, el capital queda subordinado a él en todo caso se trata de un producto del trabajo que se ahorra, que no se dedica al consumo.
VI.     “Liderazgo”
En el fondo del liderazgo podemos encontrar dos impulsos fundamentales: el desarrollo y la solidaridad. Se trata de promocionar un desarrollo comunitario basándose para ello en la capacidad cooperadora y auto-gestionadora de la persona. En la actualidad es imprescindible el impulso de personas capaces de conducir al resto de una manera motivadora. De tal manera que tengan la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar,… para conseguir los objetivos que se señales importantes para el mantenimiento de la cooperativa.
VII.     “Ninguna experiencia que pretenda proponer algo distinto a lo establecido puede mantener su identidad en el tiempo si no alimenta de forma permanente su propia visión de las cosas”
No podemos poner en cuestión el carácter central que tiene la educación en todo lo planteado. Por un lado, en la educación formal como espacio principal desde donde se deben cultivar las disposiciones cooperadoras del ser humano, y desde donde se debe impulsar nuestros principios de identidad tales como el potenciamiento del euskera. Por otro, desde el propio cuerpo social cooperativo, donde poder mantener el espíritu cooperativo de lo que se quiera hacer.
VIII.    “Mecanismos solidarios dentro del grupo cooperativo: intercooperación”
Aun estando integrados actualmente dentro de nuestro sistema cooperativo, no hay que dejar de referenciar que históricamente, gracias a estas medidas o mecanismos de solidaridad, ha sido posible tanto resistir crisis, como reubicar a socios de cooperativas con problemas.
Las fórmulas a utilizar pueden ser de diferente manera, individual, desde la cooperativa, grupo comarcal, Lagun Aro, Caja laboral,…. y susceptibles a ser mejoradas o revisadas en todo momento, aunque lo que no se puede perder es la esencia solidaria del concepto.
IX.     Transformación social
Dos importantes vías se deben destacar en la reflexión sobre la idea de la transformación social:
Su potencial e importancia en el ámbito comarcal, dentro de las sensibilidades de las generaciones que viven la evolución del mundo globalizado con una perspectiva transformadora en la que la revitalización de conceptos como cultura, idioma o identidad, se hacen imprescindibles.
La economía social a nivel mundial. En la que se potencie las ideas solidarias con movimientos sociales que compartan ilusiones, que laboren por la democracia o que caminen hacia una manera de hacer más justa.
Para ello, las cooperativas cuentan con los elementos suficientes para participar en primera persona del nuevo diseño y ejecución de las comunidades del siglo XXI.

X.     Sostenibilidad
La consideración sobre el tema debe ser encauzada desde dentro de nuestras cooperativas para poder ser transmisores de una concienciación y una práctica real capaz de ser capaz de involucrar a la sociedad. Desde la persona como ejemplo y práctica diaria que afirme su participación en el proyecto, y desde la cooperativa como referente de la importancia desarrollo sostenible.


 Ruben

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